Archivo de la categoría: Nosotras las complejas mujeres

Todo lo que nos acontece, nos agobia y nos vuelve locas en torno al sexo opuesto que bien, puede que no te suceda a ti en lo particular.

De los modernos cuentos de hadas que nos mantienen dormidas

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Alguna vez leí en el FB que las mujeres anhelamos hombres perfectos gracias a Disney, mientras que los hombres anhelan mujeres perfectas gracias a Playboy… Vamos analizando la primera parte…

¡Vaya que si las mujeres nos pasamos la vida pensando que el amor es eterno y que encontraremos al príncipe encantado!

No hay más falacia que ésta. Vivimos ataviadas de patrones de conducta prescritos, heredamos formas que después nos vemos en la necesidad de cambiar, rompemos con mitos y tradiciones para luego al pasar los años terminar diciendo que “la abuela” tenía razón…

¿Por qué las mujeres nos empeñaremos en buscar un cuento de hadas para nuestra vida y nuestra felicidad? ¿De dónde viene la necesidad de vivir ‘enamoradas’?  y es que el riesgo que corremos es la frustración.

El hombre de los sueños no existe. Existen grandes  hombres. Pero siempre esperamos más.

Veía un programa en TV sobre sexualidad y enfáticamente el experto decía a una chica ¡Despierta! repelando a su frase “… es que soy una romántica empedernida…”. ¿Qué es el romance? ¿Lo que venden en las revistas y la TV? ¿Será que los hombres tienen esa misma fijación pero con las mujeres perfectas de sus revistas masculinas?

Y al final, ni él es un príncipe, ni una es la mujer perfecta (ni física, mental, espiritual, sexual o emocionalmente).

No sé hasta dónde la publicidad, la apertura al sexo y a la pornografía, la facilidad de convertirse en algo que no eres mediante cirugías y productos estéticos esté afectando nuestra propia percepción de lo que en verdad es bueno para uno. No hay línea divisoria entre lo que es y lo que no es. Vive una en la fantasía de la uña postiza -fregando platos…- y a la espera del amante romántico perfecto, un Jude Law‘s Alfie cualquiera o un estúpido Nicholas Cage con cara -estúpida- de ‘ángel enamorado’, para pronto darnos cuenta que, la uña y la pestaña se cayeron a medio proceso, Alfie nos llevó a la cama para no llamarnos o que el ángel que nos encontramos, es un verdadero fastidio acosador!

Ni qué decir de desear 50 First Dates… en verdad, ¡no existen hombres así!

Y así se nos pasa la vida entre cuentos de hadas ad hoc a la modernidad de los tiempos de hoy, donde hasta ahora no hay “mujer independiente y liberada” que no anhele por un hombre, un hijo y un hogar, ni siquiera en las películas. Aunque están también las otras, las pobres que se dicen ‘liberadas’ se catalogan sexistas, feministas e incluso putas. En el entretanto, justo en el medio estamos el resto. Las que muy a mediocres tintas nos encontramos frustradas, por la vida que nos ha tocado vivir. A erratas de nuestra completa y total elección. Y no puedo dejar de mencionar las últimas, las perfectas desesperadas, ésas, las Stepford Wives, que para cerrar círculo son la epítome de las primeras… Todo o más reseñado en la famosa serie-película Sex and The City… ¡ouch!

He de mencionar que ninguna de las anteriores son mis favoritas, pero sirven de muy buen ejemplo.

Valga mi pobre cultura cinéfila, totalmente presa del mercado americano y neófita del cine europeo, ni cómo traer a colación traumas mayores, de los que ahora no interesa comentar.

Y es que la verdad, la mujer estará vinculada al romance, al enamoramiento absurdo, siempre…

¿Dónde comenzó tal estereotipo femenil? ¿En los cuentos de antaño? ¿En los modelos aspiracionales de las abuelas y las madres?

Aunque bien debo darle total reconocimiento a Disney‘s “Brave”, sigue sin quedarme claro el verdadero meollo de la historia… o tal vez necesite convertirme en oso o pintarme el cabello de un atractivo rojo para comprenderla…

Hasta ahora, sigo dormida.

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