Cita

La existencia del espíritu consiste en tenerse a sí mismo por objeto.

Georg Wilhelm Friedrich Hegel

 

Mi mente divaga y se encuentra de aquí para allá pasando de momentos a momentos queriendo enajenarse, verse lejos, verse desde otra perspectiva. Es posible que mi espíritu se mantenga igual, o simplemente sea el mismo desde que existo, pero me convendría más salirme de mí, para volverme aún más dura, más rígida, más objetiva al momento de calificarme.

Últimamente me siento extraña.

La existencia d…

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Los tonos del gris… tercera parte

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Tercera parte. Gris apagado

No, no es un error. El cuadro gris que observa frente a su pantalla es, en efecto, el tono que describe la obra en revisión y desde luego, el sentimiento con el que me ha dejado. Un espantoso y horrendo gris apagado.

Si bien el primer tomo prometía que habría algo de suspenso y emoción… ¡Dios! Nunca pensé dedicar tantas horas a leer un libro fantástico con una historia fantástica que como dije anteriormente carece de toda realidad posible. Y la trama, ay, por Dios! la trama!… Ya de por sí comentaba que está mal escrito, también está pésimamente traducido. Yo nunca he sabido de un ‘Estados Unidos continental’… si es que eso existe…

Me gusta la literatura erótica, me gusta mucho. Y me la han arruinado… El tono es un gris aburrido que me mira con cara de “¿y luego? Nada, ¿verdad?”

No me malentiendan, todo es cuestión de expectativas. La historia pasó de parecer interesante a dejar de serlo por completo. Muy predecible, y como ya recalcaba anteriormente, la erótica deja tanto qué desear… tuve con ‘n’ veces que leí las frases ‘Wow’, ‘hasta la vista, nena (Laters baby)’ y ‘mi diosa interior’ (My inner goddess) –that I want to kill right now…-, que esta segunda entrega me deja más frustrada que nunca. Jamás se puso mejor, al contrario. Corín Tellado se revuelca en su tumba. Aunque claro, a cualquiera le gustaría ser la diva del deseo para el amante que, dispuesto a toda hora, te coge y te hace el amor (así como lo lee, casi casi al mismo tiempo) en cualquier lugar donde le plazca o se le antoje. Eso sí, agradezco que me haya llevado a mis momentos mozos y a recordar esas divinas sensaciones de las primeras veces… nice to remember… been there, done that… uf. Pero nada más.

Y lo que me ocurre es que la erótica me gusta cuando se vuelve real, cuando mi piel responde a la evocación de imágenes que puedo llegar a sentir y extrapolar con mi ser, mi mente, mi vientre y entrepierna… de otra forma, la erótica es casi como una novela sosa de Jazmín…

Sobre la historia, desfortunadamente, el giro era el esperado como mencioné anteriormente… un rescate de amor. No-m%-m#s. Y ella además de tener un trabajo fácil y de ensueño, a una semana es ascendida por el poder del tipo con el que se mete o bien por su causa. No, no, no… ¡Y lo que me espera! Entre reseñas leí que en el tercer libro se embarazan y Grey -imagino- realizará un acto heróico casi sobre-humano paa salvar a su perfecta hermana…

¡Bueno, esta historia no puede estar más conmovedora que Bambi! Con las pieles y todo…

Me intriga pensar si en verdad todas las mujeres (o muchísimas de ellas) en verdad es lo que anhelan… un hombre poderoso y rico, que haga con ellas lo que sea mientras se mantiene en perfecto control de sí mismo y a ti te deja el sol, la luna, las estrellas, los carros, las casas, los brillantes… ¡ah! y el trabajo más caprichoso que puedas pedir… “para que la nena no se sienta mal.”

¿Así o más patético?

Si hubiese estado escrito en tercera persona, si hubiesen habido más descripción de escenas con la mujer que le enseñó, las demás relaciones entre los personajes, esos momentos de tensión al entrar en una sala con una situación comprometida, si hubiese habido más malicia en los ojos de la escritora, y menos dinero, neta, el libro hubiese tomado un giro maravilloso… pero para mi pobre suerte, no ha sido así.

De los modernos cuentos de hadas que nos mantienen dormidas

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Alguna vez leí en el FB que las mujeres anhelamos hombres perfectos gracias a Disney, mientras que los hombres anhelan mujeres perfectas gracias a Playboy… Vamos analizando la primera parte…

¡Vaya que si las mujeres nos pasamos la vida pensando que el amor es eterno y que encontraremos al príncipe encantado!

No hay más falacia que ésta. Vivimos ataviadas de patrones de conducta prescritos, heredamos formas que después nos vemos en la necesidad de cambiar, rompemos con mitos y tradiciones para luego al pasar los años terminar diciendo que “la abuela” tenía razón…

¿Por qué las mujeres nos empeñaremos en buscar un cuento de hadas para nuestra vida y nuestra felicidad? ¿De dónde viene la necesidad de vivir ‘enamoradas’?  y es que el riesgo que corremos es la frustración.

El hombre de los sueños no existe. Existen grandes  hombres. Pero siempre esperamos más.

Veía un programa en TV sobre sexualidad y enfáticamente el experto decía a una chica ¡Despierta! repelando a su frase “… es que soy una romántica empedernida…”. ¿Qué es el romance? ¿Lo que venden en las revistas y la TV? ¿Será que los hombres tienen esa misma fijación pero con las mujeres perfectas de sus revistas masculinas?

Y al final, ni él es un príncipe, ni una es la mujer perfecta (ni física, mental, espiritual, sexual o emocionalmente).

No sé hasta dónde la publicidad, la apertura al sexo y a la pornografía, la facilidad de convertirse en algo que no eres mediante cirugías y productos estéticos esté afectando nuestra propia percepción de lo que en verdad es bueno para uno. No hay línea divisoria entre lo que es y lo que no es. Vive una en la fantasía de la uña postiza -fregando platos…- y a la espera del amante romántico perfecto, un Jude Law‘s Alfie cualquiera o un estúpido Nicholas Cage con cara -estúpida- de ‘ángel enamorado’, para pronto darnos cuenta que, la uña y la pestaña se cayeron a medio proceso, Alfie nos llevó a la cama para no llamarnos o que el ángel que nos encontramos, es un verdadero fastidio acosador!

Ni qué decir de desear 50 First Dates… en verdad, ¡no existen hombres así!

Y así se nos pasa la vida entre cuentos de hadas ad hoc a la modernidad de los tiempos de hoy, donde hasta ahora no hay “mujer independiente y liberada” que no anhele por un hombre, un hijo y un hogar, ni siquiera en las películas. Aunque están también las otras, las pobres que se dicen ‘liberadas’ se catalogan sexistas, feministas e incluso putas. En el entretanto, justo en el medio estamos el resto. Las que muy a mediocres tintas nos encontramos frustradas, por la vida que nos ha tocado vivir. A erratas de nuestra completa y total elección. Y no puedo dejar de mencionar las últimas, las perfectas desesperadas, ésas, las Stepford Wives, que para cerrar círculo son la epítome de las primeras… Todo o más reseñado en la famosa serie-película Sex and The City… ¡ouch!

He de mencionar que ninguna de las anteriores son mis favoritas, pero sirven de muy buen ejemplo.

Valga mi pobre cultura cinéfila, totalmente presa del mercado americano y neófita del cine europeo, ni cómo traer a colación traumas mayores, de los que ahora no interesa comentar.

Y es que la verdad, la mujer estará vinculada al romance, al enamoramiento absurdo, siempre…

¿Dónde comenzó tal estereotipo femenil? ¿En los cuentos de antaño? ¿En los modelos aspiracionales de las abuelas y las madres?

Aunque bien debo darle total reconocimiento a Disney‘s “Brave”, sigue sin quedarme claro el verdadero meollo de la historia… o tal vez necesite convertirme en oso o pintarme el cabello de un atractivo rojo para comprenderla…

Hasta ahora, sigo dormida.

Los tonos del gris, segunda parte

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Segunda parte. Gris cobalto

Como prometí, he de escribir mi mala reseña de un libro tan recomendado para las mujeres…

Primeramente, no es mentira cuando digo que el libro está dedicado completa y absolutamente a las mujeres porque así es. Desde un punto de vista infantil que ya para mis años es muy difícil comprender, los personajes son tan míticos como las hadas o más bien, las brujas. Imagine lo siguiente: ¿Hermosa chica estadounidense de 21 que no se masturba, no ha tenido sexo e ignora todo sobre la diversidad en las prácticas sexuales? Hoy en día ¡eso no existe! Temo que por más inspiración que le hayan dado los vampiros juveniles a James, le hizo falta algo de investigación y entrar al turbio mundo adolescente de Tumblr.

¿Hermoso hombre impecable millonario que aparece cada vez que prácticamente lo piensas  (o deseas) y solo para cogerte porque lo “has hechizado”? ¡Magaza! Con el respeto que cualquier hombre controlador y enfermo me merece, en verdad, tampoco existe el ideal.

Para la “diosa que vive en mí”, encuentro varios errores lógicos, y sí, le faltan reacios toques de realidad para hacer la historia más tangible y poder hacerla propia. Haré una confesión adolescente al decir que Terius Grandchester de la serie de dibujos animados Candy-Candy, era mi “amor platónico” y creo que lo que más me molestaba era el hecho de que fuera una caricatura. Bien, pues acá ocurre lo mismo, pero ya para mis años (sí, nuevamente y tengo 40, desde luego) necesito algo más tangible y menos jalado de punta…

Pero me apegaré a que es ficción y no puedo castigarle ni a la primera, ni al último en relación con sus personajes. De la historia, como me lo esperaba, le falta detalle, vocabulario y alegoría. Pero he de reservarme también el análisis técnico.

Creo que para esta primera parte de la trilogía me quedo con un gris cobalto. Me encanta el tono y se me hace más que preciso para analogarla, ya que describe adecuadamente la intención seductora del personaje ideal con el brillo y el deslumbramiento de todo lo que comienza a ocurrir escena tras escena con la aproximación a un azul melancólico, desde luego, con las zonas sombrías y oscuras que al parecer, son heridas de un pasado que no se revela en esta primera parte de la historia.

No puedo negar que en un punto, todo lo que una mujer quiere de un hombre, James en verdad lo personifica de una manera ridículamente pomposa y exagerada. Pero las frases, mmm… las frases del tipo, ésas que quisieras te murmuraran al oído para literalmente hacerte derretir como helado de “vainilla” son de fábula y cuando estás en la etapa de limerencia, logran que la historia de amor en verdad comience a echar raíces…

La erótica curiosamente para mí, no ha valido tanto la pena. Más bien, en la historia sí es mucho el peso y valor que tiene la idealización del hombre platónico y el abrupto y repentino enamoramiento con todo el romance que el dinero pueda comprar. Lo que me mantiene a la deriva y algo inquieta es que tipo Grease (que también es una historia que como chica me encanta), donde la mujer quiere cambiar al hombre pensando en que lo redimirá, lo amará y acogerá en sus brazos mientras él la idolatrará por ser la salvadora, sin embargo eventualmente ella es la que termina cambiando por él, bueno, ¿así o más predecible…? Espero que no, y que la historia cobre otro tono más sagaz y agresivo, gris oxford, me gustaría… Dicen que las mejores historias de amor, terminan en tragedia. En verdad, espero que los otros dos tomos me sorprendan, me prendan y enciendan, me pongan a la orilla de la cama y… me los beba en una sola noche.

Para ser el primer libro estuvieron interesantes las presentaciones. Me leí de largo las primeras ciento cincuenta páginas, las otras me costaron tres sesiones más por lo que sentí que la historia me estaba perdiendo. Claro que también he de admitir que es muy pronto para saber si la historia completa es buena, lo que sí, comercialmente hablando, es un hit en ventas porque al parecer, tienes que comprar los tres libritos… a huevo, si no, ni te enterarás del grandfinale.

Y bueno, he aquí mi dilema: la chica que llevo dentro me dice ‘Claro que tienes que saber de qué va la historia, te gustan las historias románticas, las de amor’… mientras mi cerebro dice: ‘wey, qué flojera’. Pero ya sea por una u otra razón, el deber dicta que uno debe terminar lo que empieza aunque sea por disciplina.

 

Los tonos del gris… primera parte

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Libro: 50 Sombras de Grey

(Photolink. http://images5.fanpop.com/image/photos/30500000/Fifty-Shades-of-Grey-Elevator-fifty-shades-trilogy-30586472-1920-1080.jpg)

Hay tanto morbo cuando dicen que una lectura es provocativa, porn y desde luego, se pone de moda. Dada la fama y la insistencia publicitaria, tenía que hacerlo… una hermosa seguidora de un blog pasado, Airinjames, llegó a insinuar que lo que escribo se parece a Fifty Shades… eso me intrigó, era la primera vez que oía hablar de él y caí ante el elogio, por lo que comencé a investigar de qué trataba todo esto.

Si bien, cuando comencé a indagar estaba recelosa porque la autora es prácticamente una novata (me hacía pensar que había sido un golpe de suerte como un one-hit-wonder). Además, he leído porn de siglos pasados y escrito en su mayoría por varones lo que me encanta porque no tiene atavíos ni limitaciones, es áspero, directo y francamente descriptivo por lo que la idea de leer sobre la erótica contemporánea del siglo XXI en voz de una mujer cuarentona -como yo-, con crisis de edad media, -como yo- y además bobamente inspirada en la saga tontísima de los vampiritos juveniles me daba una pereza mental hacia el rechazo.

Pero la publicidad y las varias reseñas bastante peculiares que leí de la historia eran más tentadoras de lo que podía yo evitarme negar.

Obviamente tenía que considerarlo. Leer desde los comentarios de las mujeres de todas las edades quienes en un principio se leen reservadas, conforme desarrollan su perspectiva sobre Fifty, van denotando un completo embelezamiento juvenil; incluso algunas osan ser críticas desde un inicio tratando de menoscabarlo pero eventualmente se transforman y casi veo sus caras cuando conforme hacen su reseña caen derretidas ante el famoso Christian Grey, con la boba ilusión de ser la “Ana” del cuentito de amor (la cursiva es sarcasmo, porque al parecer estoy ante algo más que un cuento de princesas modernista).

Y claro que muchas mujeres hablaron más que de la historia, de lo que les hizo la historia. Agregué otro tanto de intriga…

Al ver tal convencimiento, de hecho, donde yo buscaba una opinión obtusa y negada para la lectura, solo encontré la de una mujer en un comentario de blog que criticaba el estilo BDSM hablando de la denigración de la mujer, el aspecto violento con el que se le trataba y su falta de educación sexual… ‘algo fuerte’ pensé. Más me siguió tentando.

Y he de decirlo, aunque sería imposible cometer la tontería de clasificar a las mujeres en grupos como satisfechas-no satisfechas, jóvenes-adultas, solteras-casadas-divorciadas, lectoras-nolectoras, etcétera, los varios de perfiles que me leí sobre el libro son tan variados como para decir que mi pequeño sondeo me aseguraba que no me iba a arrepentir al leerlo. En este momento mi expectativa era verdaderamente una tentación como fresas bañadas en chocolate, que igual no te encantan pero tienes que probarlas…

Entonces en mi necedad de encontrar algunas opiniones distintas, busqué la de los hombres. Sí. Porque el libro pareciera estar solamente dedicado a mujeres… y en efecto, lo está. Me he encontrado con la sorpresa, rara sorpresa de que los hombres mismos motivan la compra del libro para sus esposas, novias o parejas, no para leerlo dado que los hombres son “más visuales” (Kardon, A.). Otras referencias hablan de lo que los hombres pueden aprender sobre las mujeres, el sexo y sobre sus propias mujeres y de lo que pueden llegar a ser capaces, incluso haciendo pequeños comentarios eufóricos sobre cómo la magia del libro les beneficia en el apetito sexual de sus parejas. Y aunque algunos varones pueden encontrar una no muy conveniente comparación con el tal Grey (porque al parecer este personaje es una especie de superhombre todopoderoso que lo tiene todo y lo hace todo bastante bien…) aún con esos inconvenientes, motivan la compra del libro… no para leerlo, reiteran muchos, sino para regalarlo asegurando ser incluso una muy barata forma de invertirle a la mujer y la cama al mismo tiempo.

“¿Terapia sexual? No, gracias. Tengo Fifty Shades…”

‘Vaya, al parecer, este libro es toda una monería’ pienso para mis adentros mientras releo otro artículo que motiva a los hombres a leer el libro por razones casi terapéuticas. Entonces me pregunto ¿será que los hombres en verdad no saben lo que prende a una mujer y cómo nos gusta ser tratadas para el sexo?

Con estos antecedentes comienzo a leer solamente el primer tomo, llevo cien páginas en una noche donde no he tenido más que la introducción de los personajes y un tipo que al parecer “no es bueno para ti” y ya estoy ávida por regresar a la lectura.

Entretanto, Marte y Venus parecen distanciarse más siendo que, mientras unos ven porn por la web, otras nos hundimos en el sillón de lectura para autosugestionarnos y hacernos a la idea de que el tipo de la compu se levantará y de una manera decidida y sorpresiva arrancará el libro de mis manos tomará con las suyas mi rostro mientras me levanta del asiento con un intento de beso furtivo, toma mis muñecas, me gira  dejandome a espaldas de él, baja mis bragas y comienza a colocarse en cunclillas mientras con un brazo me inclina hacia delante y comienza a besar mi entrepierna presionando cada vez más… ja-ja-ja.

Mi crítica del libro vendrá después, y si pasa lo-que-tiene-que-pasar, entonces me sentiré bastante complacida.

Why Men Cheat

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Testosterone? Really? Action films? That’s the excuse?
Well, let me tell you, women feel too!
What an inspiring blog I’ve found! and What a theme Scott!
http://gnosticbent.wordpress.com/2012/08/05/why-men-cheat/
True. Men can cheat, so can women. It’s true, there’s no excuse even though paulrothbart says in most extremely case, which I wonder, what case scenario would that be… we cannot deny that there has to be some sort of emptyness and we all try to fill it in.
And I really agree with the ego part. Some insecurities, or the very reafirmation of ourselves, all those needs not covered. Temptation? everybody, everywhere. But someday discussing this with a man, he told me: why do you blame at us, men, for cheating?, It takes two, you know? And sadly, he’s right.
But the reasons of each gender still remain different.
In most cases, men cheat because they feel they need to, maybe. Like the testosterone making a call. Well, I don’t konw if i can pass that but I will give you a reasonable doubt.
I don’t agree with those men who think they need to prove their manhood by getting laid with every skirt they see. It’s disgusting. And I’m from a latinamerican country, so that’s plenty to say (it’s kind of silly knowing how the are proud and make such a deal with it like they we’re heroes, those poor and stupid men, jejeje-). I think those are one kind of cheaters. Poor women who don’t pick well! Because I think men like them must show some highlights in their behavior. A very brutal and incstintive one.
So, down boy…
But, let me tell you, we are all bitches, too. We know we can punish our guys by not having sex whenever we feel something isn’t quite right or, is it in dispite, maybe? or because we want to get something from you, guys! Or simply because we don’t feel like it… very different need from yours… And, yes, we manipulate, a lot. And yes, sometimes you’re too blind to notice… But there’s a trick, evetually, we could become the last push on their infidelity.
So, women, if we take care of our guys, less probable they cheat.
On the contrary, women cheat because there’s an emotional emptyness, and we always are looking for some emotional connection, when we feel the abandonement: lack of comunication, lack of tenderness, even the lost feeling of each other attraction, and the f**ing stress! Both, yours and ours.
I guess the problem of both perspectives could be in the reasons. And the worst of them is when you cheat or been cheated because of the emotional part. And much further, emotional cheating could be worst than anything.

(No credits found. http://www.examiner.com/article/emotional-or-physical-cheating-which-is-worse, no copyright infringement intended)
Because it involves some very complicated feelings and, uff!, those are really hard to avoid. Like snow ball effect…
I won’t say if I cheated or not. That’s not the case… best case scenario, I write a blog!

gnostic bent

Before I tackle such a potentially incendiary issue, let me preface this article by saying that I am not a relationship expert, rarely—if ever—get involved in people’s personal lives and don’t even put much stock in Dr. Phil, who in my opinion gets paid big bucks to give common sense advice—fortunately, the general lack of common sense out there in the world makes the good doctor highly marketable. I cannot speak on behalf of all men—as if that would even interest me in the slightest—and everything I mention should be taken with a sizable grain of salt.

That being said, I should also mention that yes, I have cheated on a girlfriend before. And yes, I’ve had a girlfriend cheat on me. So I feel like I have at least some experience with the subject and thus, also have something to offer. Whether my points are truly valid or…

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